viernes, 4 de febrero de 2011

Tendencias

No os habéis dado cuenta nunca de lo peligroso que es seguir las tendencias?

Cuando revisamos las fotos de hace años, hechas en épocas en las que hemos seguido las tendencias de ese momento (body, flequillo hueco y con laca, gafas de pasta, bomber, zapatos de punta redonda, vaqueros rotos, de cintura alta, de campana AAAAAAAARHG!!!! chalecos vaqueros holgados, evillas enormes, maxi cinturón, tupes, uñas de gel, labios inyectados como salchichas acabadas de embutir, etc...), siempre sacamos la misma conclusión: WHAT A HORROR!!!!!!!!!!!!!

La razón está clara, si sigues las tendencias te condenas, sin remedio. Esto que estoy diciendo puede sonar disparatado teniendo en cuenta la importancia que se le da en los "círculos" de la moda a las mismas. Está claro que sirven para reactivar el mercado, para renovar las colecciones, para hacer fantásticas editoriales de moda, para que Lady Gaga deje de ser rara y pase a ser moderna, ... pero en lo que se refiere a la vida diaria te acercan peligrosamente a parecer un/una mamarracho/a.

Con las tendencias hay que ser sutil y moderado, se deben utilizar en pequeñísimas dosis, pequeñas pinceladas que te hacen ser y parecer actual.
Ahí reside la clave del vestir bien, el truco está en saber mezclar lo que se lleva y lo que nos favorece. En una palabra: equilibrio, bueno, en dos: equilibrio y moderación, bueno, en tres: equilibrio + moderación = elegancia.
El vestido negro es un fondo de armario que perdura porque siempre es adecuado, siempre, no pasa de moda, se adapta a los tiempos con los accesorios.

El exceso de sal en las comidas puede ser letal. El exceso de "tendencias" es igualmente dañino, se pongan como se pongan los estilistas (este post me va costar más de una amistad). Alguien tenía que decirlo.

Lo más importante, y que debe quedar claro desde ahora, es saber elegir que tendencias incorporaras a tu vestuario. Que criterio seguiremos? Solo utilizar/incorparar las que te sienten bien. Hay que ser realistas y conscientes de aquello que nos favorece y lo que no. Renunciando a algo que esté de moda no se acaba el mundo, hay muchas más opciones. Normalmente, todas las firmas, a pesar de seguir los dictados de cada temporada, siempre tienen alguna línea más básica que se puede convinar con el resto de las prendas.

Los pantalones pitillo no le sientan bien a todo el mundo, lo siento pero es así. Los zapatos de tacón de aguja y plataforma no son prácticos. Las botas "mosqueteras" pueden convertirse en "ingleras" y deben quedar por la rodilla. Las capelinas consiguen una silueta redonda y ancha nada favorecedora, igual que los chalecos de pelo, el punto muy grueso, ... Un claro ejemplo de peligrosidad de las tendencias son los tejidos con texturas muy exageradas, cuando digo exageradas quiero decir gruesas, bastas, peludas, ... todas estas características de los tejidos nos echan quilos encima en cantidades industriales.

Recordad que esto son solo recomendaciones. Debemos ser capaces de desarrollar nuestro propio criterio a la hora de vestir. Estar al día de lo que está "in" es positivo e interesante y te da otro tema más de conversación en los encuentros de ascensor. Pero no debe regir vuestras vidas, ni mucho menos.
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