lunes, 30 de mayo de 2011

Mala pata

Hola (sin exclamación)

Vuelvo de nuevo a escribir en el blog tras una pausa más larga de lo debido.

En cierto modo, al ir escuchando las críticas de los y las lectoras una especie de sensación de agobio y responsabilidad bloqueó el cachito de mi cerebro que se encargaba de idear las chorradas con las que intento arrancaros alguna sonrisa y al mismo tiempo facilitaros consejos sobre estilismo e imagen personal.

Durante bastante tiempo no aparecía ninguna idea, no se me ocurría que tema presentar como nuevo, a pesar de, en la última entrada que escribí, haber adelantado el tema de la siguiente. A esta sequía creativa le tengo que sumar la famosa operación bikini (horas de gym after work y pasar hambre, la falta de hidratos de carbono en el organismo me vuelve poco creativo). Añadiéndole a todo esto una terrible infección en el oido derecho, una sinusitis y por último, pero no por ello menos impactante, un atropello. Si querid@s, tal y como estáis leyendo... Definitivamente me ha mirado un tuerto, eso o tengo mala pata (a día 30-05-2011 es literal, mi pierna derecha parece pertenecer a alguna dinastía reinante en el antiguo Egipto)

Tener MALA PATA...

La "mala pata" puede entenderse de dos formas distintas, la primera (la mía) tener mala suerte y la segunda (la de algun@s que yo conozco) no saber comportarse en público, ser "creador" de situaciones que incomodan a los demás (no todo el mundo entiende que en mitad de una cena informal te saques una teta...) Y es que, en estos días en los que estoy en casa de reposo por el atropello, me he dado cuenta de que en el blog faltaba tratar un tema IMPORTANTISIMO y directamente relacionado con la imagen personal: el saber estar.

Hay personas que nacen siendo carismáticas, gente con la que resulta fácil hablar y divertirse, sentirse relajad@ y confiad@, ... Gente que recordamos a lo largo de nuestra vida por detalles y momentos que hemos compartido. Esta gente que resulta magnética para los demás tiene mucho terreno ganado en, prácticamente, todos los campos de su vida.

Personalmente, estoy convencido de que el "saber estar" se puede ejercitar y desarrollar, como si de un músculo se tratase. Y no solo me refiero al carisma, también está la capacidad de empatizar con los otros, saber escuchar (a los ojos, entendiendo lo que te están diciendo), el respeto, los buenos modales, ... Hay que estar dispuesto a desarrollar estas cualidades, ya que suponen un esfuerzo, pero es una manera maravillosa de emplear el tiempo y la energia.

Una manera sencilla de empezar es tomar a alguien que, objetivamente, reuna algunas de las cualidades antes citadas y tratar de imitar su comportamiento. En esto hay que ser prudente y sútil, solo un paso separa el tener una relación próxima con alguien o resultar un acosador sociópata... Es importante ser observador (Dian Fossey observing the gorillas) y capaz de aprender/entender que gestos, de la persona a la que hemos tomado como referencia, nos resultaran útiles. Recordad que es MUY IMPORTANTE tamizar los resultados y hacerlos nuestros, no se trata convertirse en un loro de repetición, debemos darles nuestro propio toque.

Una vez pongamos en práctica estas herramientas empezaremos a obtener resultados, satisfactorios o no, que nos ayudaran a pulir la manera de utilizarlas (como cuando empiezas a utilizar el perfilador de labios, al principio puedes acabar pareciendo Mari Trini, rest in peace)

Hay ejercicio que yo intento utilizar siempre que la ocasión lo requiere, ya que soy negado para recordar los nombres de las personas que me presentan por primera vez, y es repetir el nombre del "recienpresentado" mentalmente y durante la conversación varias veces a lo largo de la velada. Dirigirte a las personas por su nombre cuando entablas un diálogo con alguien familiariza la relación y facilita la próximidad (olvidémonos del terrible "estudias o trabajas?") Se puede dar el caso de equivocarse y dirigirse a la "nueva adquisición social" por un nombre similar al suyo própio (Leyla cuando en realidad era Layla), simplemente pediremos disculpas de manera natural y lo repetiremos, debidamente corregido, continuando con la conversación.

Últimamente estoy muy sensibilizado con el tema del saber estar y los buenos modales por estar siendo testigo de un fenómeno, terriblemente desagradable, al que no estoy acostumbrado. Si sois seguidores del blog, sabréis que trabajo en una tienda de ropa para mujer situada en una zona céntrica de Valencia que además se supone adinerada (y digo se supone porque la mayoría de clientas parecen ser aficionadas al chotis...) Cuesta mucho conseguir cerrar las ventas, a veces tengo la sensación de que en lugar de estar vendiendo un vestido de 75 euros estoy vendiendo un piso con piscina comunitaria... Si a la dificultad de las ventas le sumamos lo agotador que resulta el trato con el público (no os hacéis una idea de como entiendo a Isabel Pantoja cuando abandona un concierto y se dirige a su limusina entre los vaivenes de los fans) y a lo agotador del trato con el público le sumamos que ese público entra a la tienda y no te saluda, cuando te habla no te mira o te da la espalda y además pone en duda toda la experiencia que puedas tener, ... En ese momento me pregunto porque no me hice sexador de pollos.
Resulta terriblemente frustrante observar como hay personas capaces de tratarte mal y con desprecio sin conocerte, sin saber siquiera como te llamas y sin saber si eres buen o mal trabajador. Lo divertido de esto es que normalmente, aquellas personas que tienen ese comportamiento lucen bolsos falsos fabricados con productos derivados del petróleo, zapatos sin tapas en los tacones, caspa en los hombros, grasa en el pelo, operaciones estéticas de terribles resultados (hay labios por Valencia que parecen operados a base de petardos), olor penetrante a ajo, ... ¿No se da cuenta la gente qué saludar al entrar a una tienda es una manera fantástica de sondear que tipo de dependiente/a tiene? Si la respuesta que obtienes es otro saludo sabes que al menos está pendiente de las clientas que entran a su tienda; si la respuesta brilla por su ausencia repite un segundo saludo y si continuas sin obtener respuesta da la vuelta y gastate el dinero en otra tienda.

Debo ser yo pero hoy tengo la sensación que me está quedando una entrada como muy de la Sección Femenina, solo falta que os de algún consejo de como almidonar correctamente los volantes de una enagua... Debe ser el esguince de rodilla o el golpe contra el pavimento de la Gran Vía de Valencia.

La entrada de hoy se la quiero dedicar a la persona que me ha servido como referente en mi vida para desarrollar mis aptitudes sociales, mi amigo-hermano Angel. Te quiero y mucho, no sabes las veces que, cuando se me plantea algún desafio intento solucionarlo pensando en lo que harias tú.
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