lunes, 13 de junio de 2011

Blanca y radiante II



Hola de nuevo (sin exclamación)

Hoy retomo un tema que, como ya os comenté en la anterior entrada, siempre me ha parecido muy interesante: vestirse de novia, con todo lo que conlleva.

Nos habíamos quedado con la imagen mental de una novia abrasada de rayos uva, melena rubio platino (con extensiones), labios coral nacarado, ... Una pesadilla a la altura de mirarse al espejo y darse cuenta que se te empiezan a descolgar los parpados.

Para no pecar de exceso, en tu maquillaje nupcial, hay que tener en cuenta que el objetivo es que estés bella, así de simple. Parece de cajón pero hay que recordarlo. Se trata de conseguir que tu piel luzca lo más uniforme y luminosa posible (que no BRILLANTE, que no parezca que hidratas tu piel con el aceite de una lata de sardinas), los brillos en la cara, por ejemplo, dificultan terriblemente la labor del fotógrafo que te esté haciendo el reportaje y harán que tu cara parezca más redonda e hinchada y SUPERPARANADA queremos eso.
Ten en cuenta que cada tipo de piel necesita unos productos determinados. Que no os duela poneros en manos de especialistas.

El target: rostro piel de porcelana.

Los labios, al igual que los pómulos, deben estar bien maquillados pero en tonos discretos (que no parezca que te acabas de comer una sobrasada mallorquina)

Para los ojos utiliza productos resistentes a las posibles lágrimas que, seguro, surgirán en los entrañables momentos que se irán sucediendo en las bodas: la llegada de la novia, las lecturas por parte de hermanos y/o familiares, cuando los camareros sacan las fuentes de gambas, ese momento en que las corbatas suben del cuello a la frente, cuando a la madrina se le sube el cava a la cabeza y comienza a bailar dando pequeños saltitos y agitando los brazos de lado a lado...

Recuerda que las pestañas postizas son las mejores amigas de cualquier "chica de carrera", te lo digo yo. No tengas miedo a rasgar tus ojos utilizándolas. Dale importancia a tu mirada pero sin que tus párpados se conviertan en un muestrario de colorines, eso se lo dejamos a la Rubita del Cabañal (de muchos tiempos!)

Otra de las frases típicas que se pueden escuchar en un probador durante el "proceso nupcial" es: Qué zapatos me compro?; acompañada de la manida: No encuentro ningún zapato que me guste... QUE???? PERDONA CARI??????? WHAT YOU TALKING ABOUT?????? Qué no encuentras zapatos que te gusten?

Nunca me he creído esa frase, NEVER IN ALL MY LIFE. Los zapatos para tu boda no tienen que ser solo blancos o crudos (que si que es difícil que los encuentres de tu gusto), encuentro mucho más interesante, para el día de tu boda, que luzcas unos zapatos de fiesta. Unas bonitas sandalias adornadas con pedrería  unos "letizios" adornados con una lazada de raso, ... en color bronce, cobre, vino, turquesa, esmeralda, ... El toque de color en los zapatos se puede combinar con algún detalle del vestido, con las pasamanerias del cancán, ... en la indumentaria de una novia se puede ser original sin dejar de ser clásica (cuando compras tu vestido de novia en una franquicia tipo "TELENOVIA", es más complicado) No acabéis casándoos de uniforme chicas! Un poco de iniciativa!!

Olvídate de bolso, que tu hermana-mejor amiga-prima-dama de honor cargue en su bolso o riñonera (esto va por barrios) con los siguientes elementos: polvos translúcidos para matificar la piel a medida que avance la noche, brillo de labios que aporte cierto toque de color, bastoncitos de los oídos para las bolitas de máscara de pestañas que acaban haciéndose siempre alrededor de los ojos, pañuelos de papel, laca para el pelo, ... la lista puede ser infinita, todo depende de lo precavida que seas. Incluso no estaría mal una bobinita de hilo crudo, una aguja y un buen puñado de imperdibles.

TO BE CONTINUED
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