jueves, 16 de junio de 2011

Blanca y radiante III


Hola mis amores!!

Cómo van los primeros calores del verano?? Ya habéis visto el posado en triquini de Ana Obregón? YO SI, y milagrosamente no se me han abrasado las corneas...

La verdad es que ya apetece el veranito, la piel bronceada, los refrescos sin azúcar, Arancha de Benito en la playa con biquini y botas de cowboy... Yo, accidentado como estoy, por ahora no puedo acercarme a la palyita, que se me llena la venda de arena (y de condones usados, pero eso depende a la playa que te guste ir...), y cómo no puedo acercarme a la playa pues escribo.

Siempre me ha rondado por la cabeza, a parte de la idea de conocer a Paulina Rubio y preguntarle quién le instala los ventiladores en los vídeos que siempre le mueven el pelo super bien, la firme creencia (no solo mis glúteos están firmes) de que a las futuras novias hay que orientarlas.

En general van muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy perdidas y despistadas, más despistadas que yo si participase en SABER Y GANAR, si yo no tengo estudios... Sólo podría decirle a Jordi Hurtado: cielo, cari, amor, haz el favor de adaptarte al siglo XXI!! Olvídate de las camisas de fibras sintéticas en tonos vino y de los trajes chaqueta en gris oscuro, es puro 1996!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (seguro que las camisas que viste, bajo esos horribles trajes chaqueta, son de manga corta con un bolsillo, AAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

Esta será la última entrada referente al mundo "novia", tocando dos temas importantísimos para el día de tu boda: vestido de novia y accesorios.

Imagínate si serán importantes que pueden convertirte, en ese momento de tu vida, en la protagonista o en la diana de todo la maldad que unas amigas envidiosas pueden llevar dentro.

Porqué conformarte con ser la protagonista si puedes joderles la cena a todas esas que has invitado sólo para que vean lo mona que estas y el marido tan mono que has conseguido (y que en la luna de miel te va a dejar andando como Jhon Wayne de la de veces que intentará "sacarte" a empujones de España).

Cómo siempre, partiremos del siguientes pensamientos: NO me quiero disfrazar, he de respetar mi estilo PERSONAL, no quiero ser una novia, quiero ser YO vestida de novia.

Cómo os comentaba anteriormente, en este mismo blog, en la entrada POLVOS MÁGICOS, hay una serie de trucos básico para tener en cuenta a la hora de elegir que accesorios luciremos en nuestra boda y, más o menos, que corte de vestido deberíamos buscar: "...Os lo planteo de una forma sencilla: si tienes la cara redondita no te retires el pelo de la cara (no te peines como Betty Misiego), déjate alguna mechita sobre todo por la frente y los pómulos; con la cara alargadita, no te peines con melenas ultra lisas y con raya al medio, el volumen y los rizos en el cabello serán tus aliados (copia los peinados de Tina Turner); cuello corto, escotes en "V", collares y pendientes largos; cuello largo, escotes "a caja" (el típico de las camisetas de algodón), fulares enrollados al cuello, gargantillas, collares cortitos, ... Espero que Rosa Villacastín lea este apartado, ella lo hace justo al revés..."

Así de sencillo, se trata de compensar y disimular defectillos (odio el término), y hacer las elecciones correctas que resaltarán nuestra belleza. Piensa que, a no ser que tu intención sea hacer una boda digna de Las Vegas, es mejor que optes por la elegancia y no por el exceso. La elegancia (la de verdad) perdura durante años, incluso décadas; el exceso se convierte fácilmente en esperpento (un nombre viene a mi cabeza repentinamente: Rappel)

Al referirme a la palabra elegancia, mi intención no es convenceros de que os caséis con un vestido liso, en tono crudo, con cuatro pincicas y sin velos, no, olvídate, no quiero que os caséis como si hubieseis escapado de un hospital con la típica bateta de papel abierta por la parte posterior. Son un horror. Siempre he pensado que favorecerían mucho más teniendo el corte en la parte delantera, sobre la pierna izquierda y que la cintura estuviese algo más entallada... Esto, seguramente, se debe a que estoy viendo demasiados culebrones (donde las actrices, recién levantadas, lucen unos maquillajes dignos de cualquier concurso "REINA DEL CARNAVAL ISLAS CANARIAS", y unos peinados que harían las delicias de cualquiera de mis amigos un sábado por la noche...)

Empieza con tiempo a mirarte el vestido. El exceso de tiempo te permitirá apreciar las pruebas con más calma y con la cabeza más fría. Llévate a tu madre SÓLO si tienes una buena relación con ella y coincidís en cuanto a gustos. De lo contrario una apacible tarde de "chopin" nupcial puede acabar en un combate a muerte a la luz del sol del atardecer... Si te acompaña una amiga, se cuidadosa eligiendo, no os tengo que explicar como funciona el R.O.A o "Reglamento Oficial de las Amigas". La primera norma de este reglamento es aquella de: no hablaras mal de tus amigas a la espalda (HAY ALGUIEN EN EL PLANETA QUE LA RESPETE????????????)

Elige tejidos naturales, nada de fibras sintéticas (piensa en esa amiga que tienes que fuma y además es un poquito alcohólica, te acerca el cigarro a tu vestido de poliester y de repente te conviertes en la mujer antorcha... es lo que tienen los derivados del petróleo)
Si te gustan los brillos opta por los rasos o por la pedrería pero las dos cosas juntas NO (la bola de espejos se la dejamos a las go-gos de polígono). Es mucho mejor decantarse por un fondo mate si quieres que tu vestido esté adornado con cristales de "escorosky"... Y es que, decidirte por un vestido de novia puede convertirse en un descenso rápido y fulminante a acabar convertida en la sección de lamparas de Leroy Merlin.

Hay que saber parar a tiempo, no por añadir detalles al vestido de novia estamos mejorándolo. LAS LUCES LEED NO DEBEN FORMAR PARTE DE TU VESTIDO!!!

Cómo os recomendaba al principio de esta nueva etapa del blog, es primordial que la ropa interior sea adecuada para resaltar tu silueta, si hace falta un poquito de relleno por aquí y un poquito de "remetimiento" por allá, chica haz el esfuerzo!

Se objetiva cuando tomes la decisión de "cola si cola no". Manejarte con un vestido de cola es complicado y puede resultar agotador, aunque siempre puedes obligar a alguna prima para que se encargue de tu cola durante toda la boda, si se queja, la recuerdas que hay barra libre, que eso siempre reconforta (a mi me da mucha vidilla una barra libre)

Yo, personalmente, hay una silueta que adoro para los vestidos de novia, que es la silueta de sirena, aquella que destaca por ser más recta (que no ceñida) hasta las rodillas y luego se multiplica en vuelo hasta la orilla llenando de vida y movimiento los vestidos así cortados. Pero esto es una cuestión de gustos, que yo soy yo y tú eres tú y por suerte, ninguno de los dos somos Toni Genil.

Un besazo y nos vemos pronto
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